16 febrero, 2010

Viaje corto a Madrid, 2009

A salir del aeropuerto cogimos un metro que nos llevó al centro de Madrid. Después de andar perdidos durante unos largos minutos, sin saber a donde ir, fuimos a comer a un restaurante peruano riquísimo, y de allí a la Puerta del sol, y de allí fuimos a nuestro hostal a dejar las cosas y a empezar la visita.




La puerta de Alcalá 

Caminando desde Puerta del Sol llegamos a Cibeles. Estuvimos en un parque cerca de allí, luego fuimos a la puerta de Alcalá, y por último al parque del Retiro, del cual me enamoré.

El Retiro


El Retiro

Estuvimos bastante rato en el Retiro, paseando, sentándonos, viendo el atardecer... Luego llegamos a la Cibeles y cruzamos un "parque" alargado, no gran cosa pero a la vez bonito, y llegamos al Dios Starbucks. Y allí merendamos mientras esperábamos a Jose.

La Cibeles

Después de ir a la preciosa Gran Vía a comprar cupones de la lotería nos pasamos por el hostal a no sé que hacer, y fuimos a cenar a un bar no muy lejos de allí (al lado prácticamente). Cuando acabamos de cenar nos pasamos por el hostal y cogimos un metro para ir al barrio a Chueca. Y allí nos quedamos hasta las tres más o menos. Me lo pasé muuuy bien.

Por la mañana del día siguiente seguimos con nuestra visita por Madrid. Antes fuimos a desayunar a un bar que se llamaba Peter Pan.


La puerta del Sol

Volvimos al Retiro y paseamos bajo ese solecito tan agradable... aunque lo agradable duró poco. Empezamos a caminar y a caminar en busca del jardín Botánico, y nos cansamos tanto de dar vueltas de un lado a otro... y el agotamiento lleva consigo mal humor.

En el jardín Botánico vimos las plantas carnívoras, enanas. Muy bonito, sobretodo ese árbol con flores amarillas.


Árbol del jardín Botánico

De nuevo la inercia nos llevó al Retiro, y allí hicimos algo que resultó divertido: montarnos en barca. Pau y Jose no se coordinan mucho a la hora de remar, y nos reímos mucho. Luego nos quedamos quietos en medio de ese lago artificial, con la melodía de un violín de fondo y el balanceo de la barca. Muy relajante...


En el estanque del Retiro

Después de comer y con las maletas de 4 personas a cuestas nos tiramos en La puerta del Sol, a esperar a los otros dos... y de allí metro y a la Moncloa.

No estuvimos mucho rato allí. Dimos un paseo por un mercado bastante chulo y volvimos a subirnos al metro, para ir al aeropuerto. Bien, nos hicimos el aeropuerto de Barajas corriendo "porque no llegábamos al avión". Por suerte, llegamos al avión a tiempo ¡Hasta tuvimos que esperar un rato!

Mi opinión general de Madrid es que... ¡me encanta!, y me encantaría volver pronto.

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